martes, 19 de enero de 2016

Los cumpleaños y el recuerdo del ayer

 

El paso del tiempo se refleja en nuestras vidas de muchas maneras, y aunque conservemos la fuerza espiritual intacta, nuestra audacia se ha visto notablemente mermada. Por eso cuando vemos el vigor y la fuerza juvenil intacta en nuestros seres queridos y cercanos el día de su cumpleaños, llenos de alegría y planes futuros por realizar, nos produce una dulce admiración y un templado escepticismo, porque nos sentimos espectadores de una representación cuyo final ya conocemos. Así es como contemplamos las jóvenes vidas de nuestros descendientes, trenzando los hilos de sus vidas, con los mismos errores y aciertos que nosotros una vez vivimos, y al contemplarlos en la celebración de su aniversario, vivimos una mezcla agridulce de sentimientos: por un lado, alegría por sus triunfos, por ellos mismos, quizás orgullo; Pero por otro, al término de las celebraciones, de los regalos y de la tarta, una vez se han apagado las simbólicas velas y nos quedamos a solas con nosotros mismos, rememoramos el día en el que los que aguardábamos impacientes en la línea de salida éramos nosotros. En ese momento de reflexión, si la vida, esa cruel impostora, ha sido implacable pasando sobre nuestras ilusiones con desigual fortuna, si el balance no es positivo o no responde a las expectativas que nos habíamos creado, no es extraño que nos quede un poso de agria melancolía en el recuerdo del ayer, que como un amargo cáliz, hay que apurar hasta las heces.
 
Para escuchar: Recuerdos de mi ayer de Charles Aznavour
 
Letra

En mi ayer,
lejano ya, en cada amanecer
gozaba el despertar,
vivía sin contar las horas
que se van.
Tenía juventud
y ganas de cantar .

El tiempo se llevó
los sueños que forjé,
en ruinas convirtió
las torres que elevé,
negándome la luz
y el fuego de mi ser,
segando sin piedad
la ilusión que sembré.

En mi ayer, la vanidad
me hacía malgastar
mi alegre juventud,
estaba confundido
y hasta me creí,
que el ritmo del reloj
era más lento para mí.

Andaba sin volver
la lista para atrás.
Mi lema era vencer
y nunca claudicar.
Seguía los dictados
de mi corazón,
mi sola voluntad
primero, y siempre yo.

El ayer lejano está.
Yo pienso que, tal vez,
no supe aprovechar
el tiempo que se fue,
los años que perdí.
Vacío y soledad
es lo que queda en mí.


La llama del amor
he visto consumir.
Mi última amistad
se niega a proseguir,
no sé por dónde voy a andar,
no tengo donde ir,
ni mano que estrechar,
ni puerta en que pedir.

Hoy todo terminó.
¡Qué lejos queda ya,
la fe en el porvenir
y en la felicidad!.
Recuerdos del ayer,
ardiente juventud,
que ya se fue.
 
Charles Aznavour (París, Francia, 22 de mayo de 1924), nacido con el nombre de Shahnourh Varinag Aznavourian, es un cantante, compositor y actor francés de origen armenio, considerado en todo el mundo como «el embajador de la canción francesa». Aún activo a los 91 años de edad, es uno de los actores y cantantes franceses más populares y de carrera más extensa en la historia de la música universal, y el más conocido internacionalmente; ha vendido más de 100 millones de discos.Aznavour es conocido por críticos y admiradores con el apodo de «Charles Aznavoice». Se le atribuye la frase "El show debe continuar". Su obra no puede sintetizarse en un breve comentario. Aznavour es el Sinatra de la lengua francesa.


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